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Preguntas más frecuentes

Las personas con listeriosis invasiva generalmente manifiestan síntomas entre una y cuatro semanas después de la ingesta de alimentos contaminados con la bacteria. En algunos casos los síntomas aparecen el mismo día y cabe la posibilidad de que aparezcan hasta 70 días después de ingerir el alimento contaminado.

La listeriosis puede causar una variedad de síntomas, según la persona o la parte del cuerpo afectada. Generalmente provoca fiebre y diarrea, pero este tipo de infección por listeria es raramente diagnosticado.

Los síntomas en personas con una infección grave por listeriosis son:

            - Dolor de cabeza.

            - Fiebre, fatiga, diarrea y dolores musculares.

- Rigidez en el cuello.

- Confusión.

- Pérdida del equilibrio y convulsiones.

Las mujeres embarazadas, por lo general, sólo presentan fiebre y otros síntomas similares a los de la gripe, como fatiga, diarrea y dolores musculares. Sin embargo, la infección durante el embarazo puede causar aborto espontáneo, muerte fetal, parto prematuro o infecciones potencialmente mortales en el recién nacido.

Ante alguno/s de estos síntomas y la sospecha de haber ingerido un producto contaminado por esta bacteria no dude en acudir a su centro sanitario.

La listeriosis generalmente se diagnostica mediante un cultivo bacteriano (una prueba de laboratorio) que se hace a partir de una muestra de tejido o líquido del cuerpo, como la sangre, el líquido cefalorraquídeo o la placenta.

La listeriosis se trata con antibióticos. Es esencial tomar medidas lo antes posible para evitar una infección grave.

Debe acudir a un centro sanitario y comunicar al personal que le atienda sobre la posibilidad de que haya ingerido alimentos contaminados, además de los síntomas que presenta como pueden ser fiebre, diarrea, fatiga y/o dolores musculares, dentro de los dos meses de haber consumido dichos alimentos.

Esto es especialmente importante si se trata de una mujer embarazada, un recién nacido/nacida, personas mayores o que tienen el sistema inmunitario debilitado.

Para evitar contraer la infección, se recomiendan unas pautas sencillas:

  • Lavar bien frutas y verduras.
  • Refrigerar adecuadamente los alimentos, a una temperatura de 4ºC y el congelador a -18ºC.
  • No mezclar en la nevera las hortalizas y las comidas ya elaboradas.
  • Desechar los alimentos que, precisando refrigeración, queden a temperatura ambiente durante más de dos horas.
  • Recalentar los platos precocinados y preparados, como los fiambres o las salchichas, a una temperatura lo bastante alta como para que saquen vapor.
  • Nunca consumir lácteos y preparados que no hayan sido previamente pasteurizados.
  • Lavarse las manos y los utensilios para cocinar alimentos crudos.

El virus del papiloma humano forma parte de una gran familia de virus de más de 200 tipos.  Es un microorganismo que se transmite en el transcurso de las relaciones sexuales siendo la infección viral más común del tracto genital masculino y femenino.

 

Su frecuencia es mayor entre las personas más jóvenes y, mientras que la mayoría de las infecciones son asintomáticas y se resuelven espontáneamente, la infección persistente puede resultar en enfermedad.

 

Puede ocasionar lesiones en la piel y las mucosas afectando, además del área genital, anal y perianal de los hombres y las mujeres, también boca, garganta, ojos y aparato respiratorio.

El virus del papiloma humano causa lesiones que pueden ser precancerosas, pero no todos los tipos tienen la misma capacidad de producir cáncer existiendo virus de alto y de bajo riesgo oncogénico.

 

En mujeres, la infección persistente con tipos oncogénicos puede conducir a cáncer de cuello de útero siendo este virus su causa principal. Además, tanto en hombres como en mujeres, puede producir cáncer de cabeza, cuello, orofaringe y del área anogenital.

 

Los serotipos no oncogénicos son responsables de otras lesiones como la aparición de verrugas genitales y en otras áreas. 

Entre el 70 y el 90 por ciento de las personas infectadas por el virus del papiloma humano no presentan síntomas o problemas de salud relacionados con la infección, y ésta se resuelve espontáneamente gracias al sistema inmunitario, en uno o dos años. Si el virus persiste precisará tratamiento. 

 

Algunos signos que puede causar son:

 

  • Verrugas genitales y en otras zonas: aparecen como un granito o pequeños grupos de granitos en las zonas afectadas.
  • Cánceres, entre los que destaca el de cuello uterino: por lo general no presenta síntomas hasta etapas avanzadas (15-20 años desde la adquisición de la infección). Por esta razón, es muy importante participar en los programas de detección precoz.

 

Se puede transmitir por la práctica de sexo vaginal, anal y oral. También mediante el contacto directo con las verrugas de la piel.  

 

El virus del papiloma humano puede persistir en una persona muchos años después de haber tenido contacto con una pareja infectada. La mayoría de las personas infectadas no saben que lo están y que pueden transmitir el virus.

 

Es posible contraer más de un tipo de virus de papiloma humano y este también puede coexistir con otras infecciones de transmisión sexual.

Prevención primaria (para evitar la infección):

 

  • Relaciones sexuales protegidas. El uso del preservativo reduce el riesgo de contraer el virus del papiloma humano en las relaciones sexuales.

 

  • Vacunación frente a VPH. El calendario vacunal incluye la vacunación de las niñas y los niños preadolescentes a la edad de 12 años (nacidos en 2011). La edad de vacunación se redujo en las niñas, en el año 2016, de los 14 a los 12 años para garantizar la protección antes del inicio de las relaciones sexuales. La pauta de administración es de dos dosis separadas seis meses.

     

    MÁS INFORMACIÓN EN CALENDARIO DE VACUNACIONES 

 

- La vacuna es muy efectiva en la prevención del cáncer y supone uno de los pilares de la Estrategia Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para acelerar la eliminación del cáncer de cuello uterino como problema de salud pública.

Puede consultar la Estrategia mundial para acelerar la eliminación del cáncer cervicouterino como problema de salud pública

 

Prevención secundaria (para detectar lo más precozmente posible las lesiones asintomáticas precancerosas):

 

  • Programa de detección precoz de cérvix uterino. Mediante el análisis periódico de una muestra del epitelio uterino es posible detectar lesiones precursoras de cáncer en estadios tempranos, susceptibles de tratamiento.

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