Gestión del Plan Regional de Calidad

El Plan Regional de Calidad se concibe como un agente facilitador para el despliegue de la política de salud de nuestra comunidad autónoma y, desde su perspectiva multidimensional, contribuye al desarrollo de las líneas estratégicas del Plan de Salud de Castilla-La Mancha horizonte 2025, las líneas estratégicas establecidas por el SESCAM y los objetivos estratégicos que sean propuestos por cada una de las Gerencias, para dar respuesta a las necesidades generadas en sus contextos específicos. Además, el Plan de Calidad pretende apoyar a los profesionales de las organizaciones sanitarias en la identificación y gestión de problemas y oportunidades de mejora en el desarrollo diario de su actividad, con el fin de mejorar la calidad de los servicios de salud que se ofrecen a los ciudadanos de nuestra región. En este sentido, en el Plan Regional de Calidad se apuesta por la implicación, la motivación, la gestión del talento y el fomento de la participación de los profesionales como eje para el cambio de la cultura organizacional. 

 

Por otra parte, el Plan Regional de Calidad se diseña para contribuir al cambio del modelo organizativo del sistema sanitario, con el fin de desarrollar un modelo de atención integral e integrada, mejorando progresivamente la accesibilidad geográfica y funcional, su eficacia y capacidad de respuesta global y su adecuación a problemas concretos de carácter prioritario en Castilla-La Mancha. También comparte la orientación a garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario castellanomanchego.

 

Tradicionalmente la gestión de la calidad en las organizaciones sanitarias se ha implementado desde dos perspectivas predominantes:

 

•    En primer lugar, a nivel de macrogestión, en el que se seleccionaba un modelo o estándar de gestión a aplicar y que, en muchas ocasiones, no podía dar respuesta a las necesidades y objetivos definidos a nivel de mesogestión o de los propios dispositivos asistenciales.

 

•    En segundo lugar, a través de proyectos puntuales de mejora, liderados por profesionales motivados, con clara orientación al paciente y compromiso con la organización, pero estas mejoras puntuales raramente se han traducido en mejoras de calidad asistencial sostenibles o que hayan tenido un impacto a largo plazo, conllevando, generalmente, un incremento de la burocratización. Así, desde la perspectiva de los profesionales, la aplicación de los modelos de gestión puede llegar a concebirse como una sobrecarga de trabajo, generando frustración y rechazo, ya que pueden considerar que no aporta valor a su actividad profesional diaria.

 

Por ello, es necesario plantear una nueva aproximación a la Gestión de la Calidad en las organizaciones sanitarias, es decir, debemos acercarnos al paradigma de organizaciones sanitarias de alto rendimiento. Esta aproximación supera la aplicación de modelos concretos de gestión o de iniciativas puntuales de mejora, y requiere un objetivo mucho más ambicioso, el cambio de la cultura de la organización. Así, el Plan Regional de Calidad respalda el desarrollo de una cultura de mejora continua en el que se fomenta el pensamiento crítico, de manera que las personas en las organizaciones tienen una doble función: mejorar su trabajo diariamente y realizarlo de la forma más ajustada a las expectativas de la persona usuaria.

 

 

El objetivo general del Plan Regional de Calidad se desarrolla a través de las líneas y objetivos estratégicos esquematizado en el Anexo 1 y 2. 

 

          

 

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