Dietas fraudulentas
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Prometen resultados rápidos.
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Prometen resultados asombrosos o “mágicos”.
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Prohíben el consumo de un alimento o grupo de alimentos.
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Contienen afirmaciones que contradicen a colectivos sanitarios de reputación reconocida.
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Incluyen relatos, historias o testimonios para aportar credibilidad.
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Contienen listados de alimentos buenos y malos.
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Exageran o distorsionan la realidad científica de un nutriente o alimento.
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Incluyen o se basan en el consumo de preparados que vende quien promueve el tratamiento dietético.
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Los preparados a consumir (productos dietéticos o similares) tienen un coste muy elevado si los comparamos con el valor económico de obtener los mismos resultados comiendo alimentos comunes.
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Garantizan los resultados.
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Suelen desligarse de los posibles efectos adversos de su uso con frases parecidas a “el autor o el fabricante no se responsabiliza de…”.
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Conclusiones simplistas extraídas de un estudio científico complejo.
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Recomendaciones basadas en un único estudio.
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Recomendaciones basadas en varios estudios realizados en animales o en modelos celulares (in vitro).
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Recomendaciones basadas en estudios sin revisión por pares.
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Recomendaciones a partir de estudios que ignoran diferencias entre individuos o grupos.