El pasado día 30 de septiembre mi pareja, Carlota T.B y yo, José Manuel G.O., acudimos al Hospital Universitario de Guadalajara a petición del equipo sanitario para comenzar a iniciar el parto de mi pareja.
Somos padres primerizos y teníamos muchas dudas e inquietudes acerca de todo el proceso, medicación, tiempos, anestesia, etc. Sin embargo, para nuestra grata sorpresa, desde que nos dieron el ingreso hospitalario nos vimos arropados por un grupo de profesionales sanitarios muy amables, cercanos, dispuestos a ayudar, explicar y responder una y otra vez nuestras incesantes dudas e inquietudes relativas al parto.
Dado que el parto fue programado, estuvimos el primer día entre la planta de obstetricia y el paritorio, por lo que tuvimos la oportunidad de conocer a un numeroso grupo de trabajadoras del lugar. En nuestro primer día en el centro, nos sentimos muy arropados por el personal de ambos lugares. No tengo palabras suficientes de agradecimiento para nombrar lo feliz y reconfortados que nos sentimos en esos momentos de incertidumbre e intensa emoción por el parto incipiente de nuestro primer hijo.
Nuestro segundo día comenzó pronto, con la rotura de la bolsa amniótica de Carlota antes del amanecer, por lo que nos guiaron pronto a paritorio para comenzar con la inducción del mismo. Allí nos encontramos a un grupo fantástico de matronas con una profesionalidad extraordinaria que no tuvieron impedimiento en explicarlos una y otra vez el procedimiento a seguir en el día. El día fue lento, la dilatación requería paciencia, un proceso metódico y un equipo sanitario fabuloso.
Nuestro hijo nació el día 01 de octubre de 2026 con un peso de 3190 gramos. Cómo una personita tan pequeña pudo hacernos sentir tan grandes y afortunados. Sin lugar a dudas, la mayor alegría que hemos sentido en nuestra vida. Y en gran parte esa sensación se la debemos a las sanitarias que nos atendieron durante aquel duro proceso, en especial para la madre, que tuvo una gran valentía y determinación en dar a luz a nuestro bebé. Desde las matronas a las ginecólogas, anestesista, auxiliares, pediatras, etc. Todos fueron grandes profesionales y, ante todo, personas, con empatía, paciencia, comprensión, colaboradores y con una cercanía que es de agradecer.
Los días posteriores en planta de obstetricia adaptándonos a nuestro hijo y enfocados en la recuperación de Carlota no fueron distintos, nos hallábamos como en casa, en una habitación magnífica con unas vistas a la Alcarria y a la naturaleza digna de un hotel, solo que mejor porque en todo momento nos
encontrábamos bajo el asesoramiento y cuidado del mejor equipo de sanitarias que no dudaban en emplear su tiempo en enseñarnos los mejores trucos para la lactancia y siempre estaban pendientes de la salud del bebé y de Carlota.
El día 4 de octubre de 2026 dieron el alta a Carlota y a nuestro hijo, se encontraban bien de salud, fue magnífico, no obstante, no teníamos ninguna prisa en abandonar aquel lugar que tanta seguridad, confort y buen servicio nos había brindado.
Cada día estoy más convencido de que nuestra sanidad pública debe ser tenida en mejor estima y consideración. Que merece ser protegida, dotada del mejor equipamiento, cuidar del equipo humano que da sentido a su existencia.
Porque creo que no hay nada más bonito que cuidar de quien nos cuida y Carlota y yo, esos días tan emotivos, nos sentimos muy arropados, afortunados y bendecidos.
Este mensaje de agradecimiento va dirigido al Hospital Universitario de Guadalajara y en en especial a las profesionales que trabajan en la planta de obstetricia y paritorio, desde enfermeras, matronas, anestesistas, auxiliares, pediatras, celadores, limpiadoras… Por hacer posible que un
servicio público sea magnífico y por hacernos sentir como en casa.